El Laboratorio de Innovación Pública de la Escuela de Gobierno (GobLab UAI) realizó la charla “Retos y soluciones en la implementación de ciencia de datos en organismos públicos”, en la que el académico mexicano e investigador senior del Centro de Ciencia de Datos y Políticas Públicas de la Universidad de Chicago, Adolfo de Unánue, compartió su experiencia sobre el desarrollo en la ciencia de datos dentro de las organizaciones.

 

Al iniciar la actividad, el decano de la Escuela de Gobierno, Ignacio Briones, aseguró que el uso de la ciencia de datos es un camino promisorio hacia la modernización del Estado y la implementación de políticas públicas más focalizadas. “Lo que nosotros buscamos, en el GobLab, es tratar de introducirnos en este tema del manejo de la ciencia de datos con una aplicación bien concreta que es aterrizarlo a la política pública, porque creemos que ahí hay mucho valor y crecimiento, además de mucho margen para hacer mejor las cosas en el Estado”, afirmó Briones.

 

Unánue comenzó definiendo la ciencia de datos como una “aproximación fenomenológica al estudio de sistemas adaptativos complejos (CAS) con el propósito de diseñar y construir productos de datos que soporten la toma de decisiones y habiliten acciones valiosas en el sistema en cuestión”. En otras palabras, lo explica como una estadística “operacionalizada” que actúa sobre el sistema. En cuanto a la función del científico de datos, según Unánue, su labor es crear productos de datos, es decir, “un sistema que continuamente sienta el ambiente, procese los datos en información y provea acciones o recomendaciones de acción”. Por lo general, precisa el académico, se trata de un sistema complejo como la economía, la medición de la pobreza y desempleo, el comportamiento de un régimen de pago de deudas y todo aquello relacionado con la sociedad.

 

El experto aseveró que si un sistema se puede comparar consigo mismo en distintos periodos, de un mes o un año a otro, por ejemplo, eso significa que el sistema no ha cambiado y, por tanto, no presenta progresos. “Si un modelo estadístico que mide un sistema cambia, quiere decir que se hicieron bien las cosas. Esa adaptabilidad es la manera en cómo reacciona la ciencia de datos, generando un producto que esté cambiando o se adapte al sistema. (…) Lo que buscamos como científicos de datos es que nuestras predicciones funcionen y luego dejen de funcionar”, sostuvo Unánue.

 

Asimismo, el investigador señaló que si alguien quiere controlar un sistema, al menos debe tener la misma complejidad del sistema que quiere controlar, de lo contrario no lo conseguirá. Por ejemplo, la burocracia es un intento de complejizar un sistema que pretende controlar la sociedad, la cual es un sistema aún más complejo, y por ello no se logra un control pleno.

 

Según el investigador, para que la ciencia de datos pueda funcionar tiene que adquirir datos de toda la organización y no solo de una parte de ella, pero eso no siempre sucede. Tal es el caso de los gobiernos de Estado, que se dividen en varios ministerios para intentar llevar el control de la sociedad. Sin embargo, los datos no son compartidos entre ministerios, por ende, los gobiernos no obtienen los datos de toda la organización y ahí es donde falla la implementación de la ciencia de datos. “Si yo quiero poner en marcha un producto de ciencia de datos tengo que garantizar que podré tomar datos de toda la organización y que, por consiguiente, las acciones que tome afectarán a la organización completa”, finalizó.