Ignacio Finot, investigador CPL
Andrea Repetto, investigador CPL

 

Existen experiencias exitosas de manejo centralizado de cuentas individuales.

 

Un elemento central de la propuesta de reforma del gobierno al sistema de pensiones es la creación de un ente estatal para la administración de un nuevo componente del pilar contributivo, componente que el Ejecutivo ha llamado el Sistema de Ahorro Colectivo y que busca complementar el ahorro en las cuentas de capitalización individual.

 

En efecto, el proyecto de reforma –próximo a ingresar para su discusión en el Congreso—establece una nueva cotización previsional equivalente a un 5% de la remuneración del trabajador, la que sería administrada por una institución pública autónoma cuyo mandato sería el de ofrecer rentabilidad y riesgo adecuados de manera eficiente.

 

En este ámbito, la discusión pública se ha centrado en la eficiencia de crear un nuevo ente para administrar esos fondos, en particular dado que estos también podrían ser manejados por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Las administradoras privadas cobran a los trabajadores una comisión por sus servicios que es proporcional a sus salarios. De este modo, de no mediar cambios en las comisiones, las AFP podrían, en principio, prestar el servicio de manejar la nueva cotización de manera gratuita. Así lo han aseverado altos ejecutivos de distintas AFP en los medios, aun cuando el mayor encaje sí implique un costo adicional para ellas.

 

En este artículo revisamos los resultados obtenidos por dos experiencias internacionales de manejo centralizado de fondos para pensiones. El primero es el Canada Pension Plan Investment Board (CPP-IB) que administra los fondos de pensiones en ese país y que ha sido citado por el gobierno como un ejemplo a considerar. El segundo es el Thrift Savings Plan (TSP), plan de pensiones público que cubre a los empleados civiles del Gobierno Federal y a los uniformados en los Estados Unidos.

 

Estas experiencias son diversas entre sí y, por cierto, también difieren en dimensiones relevantes respecto de las labores que realizan las AFP en Chile. En particular, difieren en su mandato, tareas a asumir, propiedad y cobertura. Sin embargo, y a diferencia de las AFP que atienden a trabajadores individuales, tienen en común el que manejan fondos de manera centralizada.

 

Tomando en cuenta estas diferencias, para cada uno de estos fondos revisamos su eficiencia (esto es, los costos totales de administración) y sus resultados (medidos por la rentabilidad ofrecida a distintos plazos). Con el fin de ponerlas en perspectiva, también analizamos brevemente el funcionamiento de las AFP en Chile.

 

Las AFP

 

De acuerdo al Decreto Ley 3.500 que creó el sistema actual de capitalización individual, las Administradoras de Fondos de Pensiones son sociedades anónimas cuyo objeto único es administrar los cinco fondos de pensiones existentes (Fondos A al E según el riesgo asumido), además de recaudar, mantener registros individuales, realizar cobranzas en caso de mora, tramitar beneficios y pagar pensiones a trabajadores que opten por el retiro programado.

 

Adicionalmente, las AFP deben contratar con las Compañías de Seguros de Vida el seguro de invalidez y sobrevivencia. Además, deben administrar y financiar, junto con el Instituto de Previsión Social (IPS), las Comisiones Médicas que califican el grado de invalidez de quienes soliciten pensiones de invalidez.

 

Finalmente, las AFP deben cumplir con una rentabilidad mínima –que se calcula de manera relativa entre AFP–, para lo cual deben mantener un encaje equivalente a un 1% de los fondos manejados invertido en cuotas en los fondos administrados y financiado con recursos propios.

 

Así, evaluar la eficiencia de las AFP como administradoras de fondos es difícil, en parte porque no proveen los mismos servicios que el resto de la industria financiera y además porque deben cumplir con un conjunto de regulaciones particulares. En adición, las AFP cobran comisiones desde el salario del trabajador y no desde el saldo administrado como es el caso de la industria que maneja activos de manera más general. Ha habido esfuerzos, sin embargo, para estimar cuál sería la comisión equivalente a la estructura de cobros ofrecidos por la AFP de haber cobrado en vez por el fondo administrado.

 

Uno de esos esfuerzos fue realizado por la Superintendencia de Pensiones que estimó la comisión porcentual anual que, aplicada sobre el saldo de la cuenta individual, entrega el mismo saldo final al cabo de 40 años (“El Sistema Chileno de Pensiones”, Superintendencia de Pensiones, 2010). Para el cálculo se supone que las remuneraciones crecen al 2% anual y que la rentabilidad real anual de los fondos es del 5%. Las estimaciones incluyen la comisión porcentual cobrada sobre la remuneración imponible y la comisión fija que se cobraba en el pasado, descontada del fondo. Los cálculos también excluyen el pago por el seguro de invalidez y sobrevivencia.

 

Otra estimación alternativa, más actualizada, es la que publica la OECD, consistente en la razón entre las comisiones cobradas y el valor de los fondos administrados (“Pensions at a Glance”, 2015, y “Funded Pensions Indicators”, OECD). La figura a continuación presenta estas estimaciones.

 

grafico_3

 

En las secciones siguientes analizamos los costos administrativos de instituciones que manejan fondos de pensiones de manera centralizada. Si bien la comparación es difícil, como ya se dijo, es importante tomar en cuenta que un gasto relevante que realizan las AFP es en personal de ventas, gasto en que los  sistemas centralizados no incurren. De acuerdo al informe de Costos de Administración de los Fondos de Pensiones más recientemente publicado por la Superintendencia de Pensiones, casi el 20% del total de gastos incurridos por las AFP en el año 2015 corresponden a personal de ventas. En otras pablaras, el total de gastos en personal de ventas del 2015 son equivalentes al 10,8% de los ingresos percibidos por comisiones.

 

Finalmente, el gráfico a continuación presenta la evolución de la rentabilidad real anual del Fondo C ofrecida a los afiliados desde inicios del sistema. Llama la atención la caída sistemática de la rentabilidad real, desde un 11,9% en la década de los años 80, a un 3,5% desde el 2010, fenómeno de carácter más bien global. En los últimos 5 años (2011-2016), la rentabilidad real anual de las AFP promedió un 4,4%, y en los últimos diez años (2006-2016), un 3,1%.

 

grafico_4

El Canada Pension Plan Investment Board

 

El gobierno, al anunciar los elementos básicos de la reforma que propondrá al Congreso, sugirió al CPP-IB, la institución que maneja financieramente los fondos de pensiones de Canadá, como un modelo a considerar.

 

El sistema de pensiones canadiense, el Canada Pension Plan (CPP) es un sistema primordialmente basado en reparto. A la fecha, las contribuciones que realizan los trabajadores activos superan los beneficios pagados a los pensionados. De acuerdo a las proyecciones del último reporte actuarial del sistema (“27th Actuarial Report on Canada Pension Plan,” Office of the Chief Actuary, 2016), a la tasa de contribución actual se requerirá de aportes adicionales desde las inversiones a partir del 2021 para financiar los beneficios comprometidos con la ciudadanía. También se estima que los activos del CPP son sostenibles por los próximos 75 años. En este contexto, el rol del CPP-IB, establecido en 1997,  es administrar los fondos que se han ido acumulando cada vez que las contribuciones superan los pagos de pensiones, además de su retorno.

 

El CPP-IB es un ente público, autónomo y con un mandato claro de invertir acorde a los intereses de los contribuyentes, maximizando los retornos de largo plazo, con riesgos acotados con el fin de que el CPP pueda enfrentar sus obligaciones financieras.

 

Cabe destacar que, a diferencia de las AFP chilenas, el CPP-IB no entrega pensiones ni otros servicios: su mandato es sólo el de administrar financieramente los fondos y por tanto es mucho más acotado que el de las administradoras privadas en el país.

 

Por otra parte, y similar a las AFP, realizan inversiones activas, invirtiendo en acciones de distintos países, en bienes raíces, en bonos y activos securitizados, y también en infraestructura. Sus transacciones incluyen la adquisición de empresas, lo que significa que mantiene una presencia activa en la directiva de algunas compañías. Asimismo, tiene oficinas no sólo en Toronto, Canadá, sino también en otras siete ciudades del mundo.

 

A marzo de este año, los costos totales del CPP-IB, que incluyen gastos operacionales, comisiones por administración de activos y costos de transacción, representan el 0,89% del total de fondos administrados.

 

Este costo es superior a lo que estima la OECD para las AFP en Chile. Este mayor costo, sin embargo, contrasta con las mayores rentabilidades reales anuales obtenidas: 5,1% en los 10 últimos años y un 9,1% en los últimos 5 años, ambas mediciones netas de todos los costos (versus 2,5% y 3,8% a los costos actuales de operación de las AFP).

 

El Thrift Savings Plan

 

El U.S. Thrift Savings Plan cubre a los empleados civiles del Gobierno Federal y a los uniformados en los Estados Unidos. El TSP es un plan de ahorro individual en el que cotizan trabajadores y el Estado. Los fondos son invertidos en el mercado de capitales bajo la administración de una agencia gubernamental independiente, cuyo mandato legal es administrar los fondos de manera prudente y exclusivamente en el interés de sus beneficiarios. Ella es auditada anualmente por entidades externas.

 

La agencia es gobernada por cinco directores propuestos por el Ejecutivo y ratificados por el Senado. Según la ley, ellos deben tener “experiencia sustantiva, entrenamiento y experticia en la administración de inversiones financieras y de planes de beneficios de pensiones.”

 

Los trabajadores pueden escoger dónde invertir sus fondos dentro de un conjunto acotado de opciones. También pueden tomar préstamos desde sus propias cuentas.

 

Las inversiones son pasivas y, según el perfil de riesgo del fondo y su horizonte, siguen un benchmark específico.

 

El TSP, como muestra la figura a continuación, tiene costos de administración bajísimos –alrededor de la décima parte del costo de administración de las AFP–. Ello se explica por diversos factores: el tamaño del fondo administrado, el que las inversiones sean pasivas, el manejo centralizado de cuentas de modo de evitar los gastos de ventas que deben incurrir el retail financiero, la licitación competitiva del manejo de fondos a unas pocas empresas administradoras privadas, y el uso de capacidades de recaudación ya instaladas. Cabe destacar, sin embargo, que los costos han sido bajos desde sus inicios, a niveles similares a los actualmente han alcanzado las AFP (ver E.James “Reforming Social Security: Lessons from Thirty Countries, NCPA Policy Report 277, 2005). En otras palabras, incluso con fondos muy pequeños en cada cuenta individual, el TSP ha sido altamente eficiente.

 

grafico_5

Las rentabilidades reales netas de costos en los últimos 5 y 10 años también han sido atractivas como muestra la tabla a continuación.

 

grafico_6

 

En conclusión

 

Existen experiencias exitosas de manejo de fondos individuales de manera centralizada. Destaca de manera particular el Thrift Savings Plan de los Estados Unidos que realiza un conjunto de labores bastante similares a las que realizan las AFP en Chile –recauda, mantiene los registros individuales, entrega información, servicios y beneficios e invierte, y además otorga préstamos—a un costo significativamente menor y con rentabilidades similares. Ello se debe principalmente a que invierte en forma pasiva, y porque al agregar los activos de clientes individuales en un gran fondo se ahorra en marketing y ventas, y los vuelve atractivos para su administración por parte de financieras que compiten por su manejo vía comisiones.

 

De crearse un nuevo ente público en Chile que administre los fondos de la nueva cotización, es importante resguardar su gobernanza, clave para conseguir un manejo eficiente. Las dos experiencias revisadas se caracterizan por la autonomía con la que cuenta el directorio, la experticia en manejo de inversiones de sus miembros y las auditorías externas frecuentes a las que estas instituciones son sometidas.